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Murcia en Fiestas
Fiestas de la Primavera, Semana Santa, etc...

FIESTAS DE PRIMAVERA  EN MURCIA

El Bando de la Huerta

Es la fiesta murciana por antonomasia. Se celebra siempre el primer martes después de Semana Santa y abre el ciclo de las Fiestas de Primavera.

En las plazas y jardines más importantes, durante los días que preceden al desfile, las peñas huertanas instalan las famosas "barracas", en las que se ofrece la gastronomía tradicional murciana, se realizan actuaciones folklóricas y se recrean las viviendas y los antiguos usos y costumbres de la huerta. En el empeño por no olvidar nuestro pasado huertano tienen un papel protagonista las peñas huertanas, con nombres tan significativos como la Seda, el Tablacho, la Esparteña, el Zaragüel, el Azahar etc.

El día del Bando es una explosión de color y de alegría en la que participa toda la ciudad y la huerta, bien desfilando o bien como público. Asimismo el visitante no puede sustraerse a la alegría y el júbilo reinantes, y sentirse feliz de participar en un acontecimiento de esta magnitud.

La ciudad este día se convierte en una singular Huerta en la que decenas de miles de personas de todas las edades se lanzan a la calle con la vestimenta regional. Ellos, con los zaragüelles, chalecos y monteras (gorro huertano), y ellas con los bellos refajos (faldas), delantales y mantones.

El desfile se inició en el siglo XIX, cuando un grupo de huertanos con su alcalde pedáneo al frente se trasladó a la ciudad para protestar por sus carencias, y lo hicieron desfilando en un cortejo formado por carros y caballos montados por jóvenes que ofrecían productos de la tierra. El transcurrir del tiempo lo ha convertido en un hermanamiento solidario entre los huertanos y los capitalinos, en el que se rinde homenaje a la huerta.

La jornada comienza temprano, con una ofrenda floral a la Virgen de la Fuensanta, patrona de la ciudad, frente a la fachada barroca de la Catedral. Luego, la gente se dispersa por las calles y plazas, pasea y recorre las barracas para degustar los productos típicos de nuestra gastronomía huertana. Por la tarde parte el desfile desde el barrio del Infante D. Juan Manuel y recorre el centro de la ciudad, obsequiando a todo el mundo con los productos que llenan las carrozas.

Si usted todavía no conoce el Bando de la Huerta, no sabe lo mucho que se está perdiendo.

   
                      

FERIA DE MURCIA

En la primera quincena de septiembre se celebra la Feria, concedida por el Rey Alfonso X el Sabio, que acoge diversas manifestaciones festivas como la Feria de Atracciones, la Feria Taurina, la Feria del Ganado, la Fiesta de Moros y Cristianos, el Certamen de Tunas, el Festival Internacional de folklore del Mediterráneo, y la gran Romería popular que compaña a la patrona de la ciudad a su Santuario del monte.
Moros y Cristianos. Se montan los campamentos de moros y cristianos y desfilan por la ciudad con sus huestes. Con ellos se rememora la fundación de Murcia por los árabes y la conquista de la ciudad por Alfonso X el Sabio. Sus llamativas vestimentas, junto con la pólvora y la música, ponen una nota de colorido histórico a la Feria de Septiembre.

El Certamen de Tunas se celebra desde 1988, y en él compiten tunas llegadas desde los más diversos puntos de la geografía nacional y de fuera de España. Actuaciones, pasacalles, rondas, etc. dan a la ciudad un ambiente estudiantil.
El Festival de Folklore del Mediterráneo: desfiles y actuaciones en la calle y en recintos cerrados, propician a través de esta manifestación cultural la hermandad entre los pueblos.
Capítulo aparte merecerían las romerías de la Virgen de la Fuensanta. Dos veces al año, en primavera y en septiembre, viene a la ciudad de Murcia desde su Santuario del monte y en otras tantas ocasiones se le acompaña desde la Catedral en la vuelta.
La primera documentación escrita que se tiene de la imagen - a la que posteriormente se le añadió el Niño Jesús de Salzillo - es del siglo XV. Con una devoción histórica se la traía en rogativa como protectora de la ciudad. También, con motivo de la Guerra de la Independencia, fue en la Catedral "Generala", otorgándole la Junta Suprema del Reino de Murcia el fajín granate de general y el bastón de mando.
La Romería de Septiembre es, además de histórica, multitudinaria. Conmemora la solemne coronación de la Virgen. El día de la subida es siempre fiesta local en el calendario de la ciudad lo que, añadido a la gran participación y al júbilo popular, la convierte en una de las jornadas festivas más importantes de Murcia.


FIESTAS DE NAVIDAD DE MURCIA
La cronología de las fiestas en Murcia arranca en Pascua, con las cuadrillas de ánimas y las campanas de auroros, (enlace) hermandades piadosas que bajo la advocación de la Virgen del Rosario de la Aurora recorren los carriles de la huerta en la noche navideña, para pedirles a los vecinos el "aguinaldo" y anunciarles que Jesús ha nacido.

Con el día de Reyes llegan los autos sacramentales, antiguos dramas litúrgicos representados por los vecinos en algunas pedanías de Murcia, entre las que destacan los de Churra y Patiño.

La Navidad también ofrece muestras de artesanía y ciclos de música.

Murcia se llena de belenes en sus plazas e iglesias - la tradición belenística de esta tierra tiene fama internacional -, se instalan mercadillos y se celebra también la tradicional Cabalgata de Reyes, junto con otros actos navideños que alegran las fiestas a propios y extraños.

SEMANA SANTA 

La Semana Santa en Murcia es una explosión de belleza, barroquismo y pasión. Las procesiones expresan la manera de ser y de sentir del murciano, su generosidad, su amor y su fe.

En las procesiones murcianas se dan cita las luces del cielo, de las velas, cirios y faroles, el olor a azahar y a incienso, el colorido, la música y el arte, ofreciendo todo un espectáculo para los sentidos.
La variedad de las procesiones convierte a la Semana Santa murciana en singular y diferente a todas las demás, por lo que es única en el mundo y una de nuestras señas de identidad.

Al visitante le llamará la atención contemplar en los pasos procesionales impresionantes obras de arte, tesoros artísticos que salen de los museos a la calle. Y también se sorprenderá ante el reparto de caramelos, huevos duros y monas..., que es una costumbre ancestral, y otra expresión más de la generosidad del murciano.

También se asombraría el visitante si supiera de la antigüedad de lo que presencia, como el Cristo de la Salud, imagen del siglo XV, o el Jesús del Gran Poder, el Cristo de la Sangre, el del Refugio, el Jesús Nazareno del siglo XVII y las tallas de Salzillo del siglo XVIII. Antiguas son también algunas cofradías, como la de la Preciosísima Sangre, con casi seiscientos años de antigüedad, y la de Los Servitas, que se remonta al siglo XVII.

No se hace justicia si no se habla de todas las procesiones -una por una-, pero también es cierto que algunas de ellas son especialmente famosas:

En la tarde del Miércoles Santo procesionan los "coloraos" -en alusión al color de sus túnicas, que tiñe de sangre las calles murcianas.

      

En la noche del Jueves Santo, las luces de la ciudad se van apagando al paso de la procesión del Silencio, envolviendo las calles en un estremecedor recogimiento sólo roto por las voces de los Auroros y de los grupos corales cantándole al Cristo del Refugio, titular de la Cofradía.

En la mañana del Viernes Santo desfila la conocida como procesión de los Salzillos. Sus nazarenos visten túnicas moradas y arranca cuando el primer rayo de luz del amanecer se deposita en la frente de la Virgen Dolorosa.

Las procesiones tienen a sus máximos protagonistas y artífices en las cofradías, que las hacen posibles gracias a su trabajo ilusionado, a su fe y a su esfuerzo.

Pero, pese a todo, lo que se diga y se escriba de las procesiones de Murcia siempre será insuficiente, y nada puede sustituir a aquello que debe ser saboreado y vivido bajo el cielo de esta tierra, en la mañana, en la tarde y en la noche, en el palpitar de la ciudad, en ese río desbordado de pasión y de belleza, en el sentimiento que invade al Nazareno, y en la emoción que respiramos en la calle.